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 Factores de riesgo

Factores de riesgo

Explorando los Factores de Riesgo de la Ansiedad y su relación con los Trastornos de Ansiedad

 La ansiedad es una respuesta natural y adaptativa que todos experimentamos en ciertas situaciones, ya que nos permite la supervivencia. 

Sin embargo, en ocasiones, puede convertirse en un problema si se vuelve persistente e interfiere significativamente en las actividades de la vida diaria. 

Por ello, en este artículo, profundizaremos en los factores de riesgo tanto de la ansiedad como de los trastornos de ansiedad

Factores de Riesgo de la Ansiedad:

A continuación, se muestran algunos factores de riesgo de la ansiedad.

 

 

Influencias Genéticas y Hereditarias:

Nuestra genética influye en la forma en que respondemos al estrés y a las situaciones de peligro.

Las personas con antecedentes familiares de trastornos de ansiedad son más vulnerables a experimentar respuestas emocionales más intensas en circunstancias estresantes.

Pero esto no quiere decir que la predisposición genética sea el único factor de riesgo de la ansiedad determinante.

Pues, podemos presentar predisposición genética y no llegar a desarrollarla si sabemos regular nuestras emociones y gestionar las situaciones desafiantes. 

Asimismo, además de la predisposición genética, el ambiente y las experiencias personales también son cruciales. 

Por ejemplo, si estamos expuestos a eventos estresantes y situaciones traumáticas es más probable que desarrollemos algún trastorno de ansiedad. 

Experiencias de Vida Traumáticas:

Eventos traumáticos en la infancia o la edad adulta, como abuso, accidentes o violencia, pueden tener un impacto duradero en la salud mental.

Las personas que han vivido situaciones traumáticas pueden estar en mayor riesgo de desarrollar ansiedad, ya que sus sistemas de respuesta al estrés pueden quedar desequilibrados.

Esto quiere decir que las personas que han experimentado situaciones traumáticas, generalmente procesan y manejan las situaciones estresantes de manera diferente. 

Estos cambios pueden estar relacionados con la activación excesiva o deficiente de los sistemas biológicos involucrados en la respuesta al estrés.

  • ​​Hiperalerta o sensibilidad excesiva al estrés: Después de un trauma, el cuerpo y el cerebro pueden estar constantemente en estado de alerta máxima. 

Esto significa que reaccionan exageradamente ante estímulos que se perciben como amenazantes, incluso si no representan un peligro real. 

Es por ello, que es más probable que se desarrolle ansiedad ante situaciones que de otro modo no generarían tanta preocupación.

  • Dificultad para regular la respuesta al estrés: Las personas que han experimentado traumas presentan más dificultad para calmar su sistema nervioso después de un evento estresante. 

Esto puede llevar a una persistencia de los síntomas de ansiedad o a una recuperación más lenta de los efectos del estrés.

  • Cambios en la actividad cerebral: Las experiencias traumáticas pueden afectar a  la estructura y la función del cerebro, especialmente en áreas involucradas en la regulación del estrés y las emociones. 

Estos cambios pueden predisponer a una persona a reacciones ansiosas más pronunciadas. 

En resumen, este desequilibrio puede manifestarse como una mayor sensibilidad al estrés, dificultades para regular las respuestas al estrés o cambios en la función cerebral que aumentan la vulnerabilidad a la ansiedad. 

 

Persona con el psicólogo sudando por ansiedad en un sofá debido a estrés postraumático

 

Factores Ambientales y Sociales:

El entorno en el que vivimos y nos desarrollamos también puede influir en el desarrollo de la ansiedad. 

En la actualidad, vivimos en una sociedad con elevados niveles de estrés en el hogar, en el trabajo y en las relaciones personales, lo que puede convertirse en un factor de riesgo desencadenante de la ansiedad.

No obstante, la aparición de la ansiedad no depende exclusivamente de factores externos, sino más bien de la manera en que abordamos y gestionamos las situaciones desafiantes.

Por ejemplo, una persona con buena resolución de problemas y gestión emocional es bastante probable que sienta una ansiedad adaptativa ante un evento complicado. 

Mientras que una persona que carece de estas habilidades es bastante probable que sienta una ansiedad desbordante y desmesurada ante el mismo acontecimiento. 

Desequilibrios Neuroquímicos:

Los neurotransmisores que se encuentran en nuestro cerebro, juegan un papel fundamental en la regulación emocional y en la respuesta ante el estrés.

Los desequilibrios en estos neurotransmisores pueden ser influenciados por una combinación de factores genéticos, ambientales, químicos y nutricionales.

Es decir, el estrés crónico, la genética, el uso de ciertas sustancias (como el alcohol o las drogas) y una dieta desequilibrada pueden afectar a la producción, liberación o la actividad de estos neurotransmisores. 

Contribuyendo así al desarrollo o la exacerbación de trastornos de ansiedad.

Por consiguiente, los desequilibrios neuroquímicos pueden convertirse en un factor de riesgo de la ansiedad. 

Por ejemplo, la noradrenalina es un neurotransmisor que desempeña un papel crucial en la respuesta del organismo al estrés. 

Este neurotransmisor es liberado en situaciones de alerta o peligro, desencadenando respuestas fisiológicas para preparar al cuerpo para la acción.

En relación con la ansiedad, la noradrenalina puede contribuir de varias maneras:

  • Activación del sistema nervioso simpático (SNS): La noradrenalina activa el SNS, desencadenando respuestas físicas tales como aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, tensión muscular, etc.

En situaciones de estrés crónico, hay una liberación excesiva de noradrenalina, lo que ocasiona que las respuestas físicas permanezcan activadas. 

Esa sobreactivación del SNS provoca una sensación constante de nerviosismo y ansiedad.

  • Influencia en la percepción del peligro: La noradrenalina puede afectar a la forma en que percibimos y respondemos al peligro. 

Niveles elevados de noradrenalina pueden hacer que una persona sea más propensa a interpretar situaciones como amenazantes o peligrosas.

Lo que contribuye al desarrollo de trastorno de ansiedad como el trastorno de ansiedad generalizada.

  • Modulación de la actividad cerebral: La noradrenalina también afecta a la actividad cerebral, especialmente en regiones relacionadas con las emociones. 

Un desequilibrio en la noradrenalina puede influir en la forma en que el cerebro procesa y regula las emociones, contribuyendo así a la ansiedad.

En resumen, cuando se liberan neurotransmisores en cantidades excesivas o cuando no se regulan adecuadamente, se produce la activación de respuestas físicas, incluso en ausencia de una amenaza real, lo que puede ocasionar sensación de ansiedad.

Por esa razón, los desequilibrios en los neurotransmisores pueden ser un factor de riesgo de los trastornos de ansiedad.  

 

 

Factores de Riesgo de los Trastornos de Ansiedad

Otros factores de riesgo del trastorno de ansiedad pueden ser los siguientes:

Uso de Sustancias y Adicciones:

El abuso de sustancias como el alcohol, las drogas o los medicamentos puede aumentar la vulnerabilidad a los trastornos de ansiedad.

Estas sustancias pueden alterar la química cerebral y aumentar los síntomas de ansiedad.

Condiciones Médicas Subyacentes:

Ciertas afecciones médicas, como desequilibrios hormonales, enfermedades cardiovasculares o problemas respiratorios, pueden aumentar el riesgo de ansiedad.

Pues el padecer una enfermedad con síntomas físicos puede generar preocupación y agravar los síntomas de ansiedad.

Estrés Continuo y Crónico:

La exposición prolongada a situaciones estresantes puede llevar al desarrollo de trastornos de ansiedad.

La acumulación constante de estrés puede alterar la función cerebral y desencadenar síntomas de ansiedad.

Cambios Significativos en la Vida:

Los eventos importantes de la vida, como el matrimonio, el divorcio, el nacimiento de un hijo o la pérdida de un ser querido, pueden ser factores de riesgo de la ansiedad. 

Puesto que estos cambios pueden generar incertidumbre y miedo.

Comorbilidad con Otros Trastornos Mentales:

La presencia de otros trastornos mentales, como la depresión o el trastorno de estrés postraumático, puede aumentar la probabilidad de desarrollar un trastorno de ansiedad.

Es decir, el presentar otro trastorno mental es un factor de riesgo de la ansiedad.

 

Persona en una mesa de oficina tirándose de los pelos y con cara de estrés debido al trabajo.